Joaquín  |  He/Him

Ya Nada Era Igual /
Nothing Was The Same

Santiago, Chile
Mediterranean Forests, Woodlands, and Scrub
Urban
Marine/Coastal

Session 11: June 19, 2023

Esta no es mi historia: es la historia de mi abuela.

María Isabel, de 83 años, nacida en El Cajón, La Estrella, un pueblo ubicado en la zona central en Chile, clima templado y en ese entonces, un lugar donde abundaba la existencia de bosques esclerófilos y esteros. Hoy vive en San Gregorio, a 77km de su antiguo hogar. María es el nombre de una mujer sabia y empoderada, una mujer que dedica su vida a sus hijos, familia y nietos. Abuela de 3 mujeres y 7 hombres, hoy también bisabuela de Dominga. 

Desde pequeños solíamos compartir momentos familiares recargados de historias pasadas, historias sobre la infancia de nuestros abuelos, de la infancia de nuestros padres y cómo vivían conectados con la naturaleza y el campo. Historias sobre su forma de vida, un estilo de vida rural, donde el piso del hogar era de tierra, donde la producción de alimentos dependía de la propia familia, donde mi abuelo Orlando era quien debía llevar diariamente el alimento al hogar.

Esta historia no trata de cómo vivían mis abuelos y padres, es la historia de María al visitar su antiguo hogar después de 47 años sin vivir allí.

Fue un verano del 2020, previo al inicio de la pandemia. Ella tenía 82 años. Sus hijos de visita en su hogar. Era día miércoles y estaba cocinando el almuerzo, pero algo despertaba su mente y corazón, ella no sabía cómo pedirle a una de sus hijas que la llevara a visitar su antiguo hogar.

Después del almuerzo, Edita, su hija menor le da una noticia. Al día siguiente se levantarían temprano y tomarían rumbo a La Estrella.

El día jueves por la mañana ella no tenía 82 años, pareciera que tenía 18—como ella suele decir cuando le preguntan su edad—su energía desbordaba y la emoción por ver a sus antiguas vecinas o visitar los lugares donde solía caminar, solo le traían recuerdos a la mente.

Al llegar allá, la emoción seguía, pero algo le estaba causando una profunda tristeza. Sus vecinas no todas seguían viviendo allí, el lugar donde estaba su casa solo tenía el árbol donde lavaba la ropa bajo su sombra, en su mente solo se preguntaba: ¿Dónde está el estero que pasaba detrás de mi casa? ¿Ya no hay cóndores en la cueva del cerro? ¿Y el bosque esclerófilo? ¿Por qué hay viñas? ¿De dónde viene ese olor a desechos de animal? ¿Por qué hay un criadero de cerdos? ¿Por qué hay bosques de eucaliptos y pinos, si estos árboles no son de aquí? 

La verdad es que ya nada era igual. El estero no tenía agua, ya no habían cóndores, habían más casas construidas, el bosque había pasado de ser nativo a un monocultivo, el calor era insoportable, la situación era totalmente distinta. El ánimo de ella no era el mismo, sus hijos no se habían criado allí, no era el mismo lugar, ni las mismas personas. Ya no era igual. 

Al volver a su casa encendió el televisor y la noticia que vió era: La crisis climática avanza a gran escala en la zona central del país. Su única reacción fue: Ya nada es igual, dicen que es la crisis climática, pero yo digo que también es responsabilidad de las personas.

 


 

This isn’t my story—it’s the story of my grandmother.

María Isabel, 83 years old, was born in El Cajón, La Estrella—a small town located in the central region of Chile, with a temperate climate and, at that time, abundant sclerophyll forests and estuaries. Today, she lives in San Gregorio, 77 kilometers from her old home. María is the name of a wise and powerful woman, who dedicates her life to her kids, her family, and her grandchildren. Grandmother to three women and seven men, today she is also Great-Grandmother to Dominga. 

Since we were kids, we used to share family moments loaded with past stories, tales about the childhoods of our grandparents and our parents, and how they used to live, connected to nature and the fields. Stories about their rural way of life where the floor of their home was dirt, where food production depended on the family itself, where my grandpa Orlando had to bring in food daily for the home.

But this story is not about how my grandparents and parents used to live. This is the story of María, when she visited her old home after 47 years of not living there. 

It was the summer of 2020, before the start of the pandemic. She was 82 years old. Her sons were visiting home. It was a Wednesday, and she was cooking a meal, but something was awakening in her mind and her heart. She didn’t know how to ask one of her daughters to take her back to visit her old home. 

After lunch, Edita, her youngest daughter, gave her the news: the next day, they would wake up early and take off for La Estrella.

That Thursday morning, she was not 82 years old; it seemed like she was 18—which is what she normally says whenever anyone asks her age. Her energy was overflowing. She was excited to visit her old neighbors, or visit the places where she used to walk, which would only bring more and more memories to mind.

When they got there, her excitement continued, but something was also causing her a deep sadness. Her neighbors no longer lived there, and the only thing remaining in the place where her house had stood was the tree in whose shade she used to wash her clothes. And her mind started wondering: where’s the river that used to run behind my house? Are there no condors in the cave on the hill? And the sclerophyll forest? Why are there vineyards here? Where’s that smell of animal waste coming from? Why is there a pig pen here? Why are there forests of eucalyptus and pine, if those trees are not from here?

The truth is that nothing was the same anymore. The river had no water, there were no more condors, more houses had been built, and the forest had gone from being native to a monoculture. The heat was unbearable. The situation was totally different. The feeling was also not the same—her kids had not been raised here. It wasn’t the same place, wasn’t the same people. It was not the same. 

When she got back home, she turned on the TV, and the headline she saw was: “Climate Crisis Advances on a Large Scale in Central Region of Country.”  Her only reaction was, “Nothing is the same anymore. They say it’s the climate crisis, but I say it’s also the responsibility of the people.”


Joaquín, 20 años, estudiante de Derecho y activista socioambiental. Pertenece a diversas organizaciones ambientales dedicadas al trabajo sobre derechos humanos y medio ambiente. Sus intereses están ligados a la protección de las personas defensoras y la protección del medio ambiente. / Joaquín is a 20 year old law student and socio-environmental activist. He belongs to various environmental organizations dedicated to work on human rights and the environment. His interests are linked to the protection of defenders and the protection of the environment.